La maternidad después de los 40 redefine la geografía demográfica mundial
Durante gran parte de la historia moderna, el temor demográfico se concentró en la explosión poblacional. Hoy la conversación se ha invertido: el mundo enfrenta sociedades donde nacen menos niños y las mujeres tienen su primer hijo cada vez más tarde. En varias economías avanzadas, la edad media del primer nacimiento se acerca o supera los 30 años, mientras que los nacimientos entre mujeres de 40 años o más se han vuelto una tendencia visible.
Italia, España, Japón y Corea del Sur encabezan la natalidad tardía. En Italia y España la edad media de las madres primerizas supera los 30 años, impulsada por el empleo juvenil inestable, el alto costo de la vivienda y la prolongación de los estudios. Corea del Sur, con una de las tasas de fecundidad más bajas del planeta, registra una edad promedio del primer hijo superior a los 32 años, al punto de que algunas regiones han cerrado escuelas por falta de alumnos.
El fenómeno también alcanza a América Latina, antes considerada una región joven. En Chile y Argentina la fecundidad ha caído con rapidez y aumenta la edad del primer hijo. Según el informe "The Real Fertility Crisis" del Fondo de Población de la ONU (UNFPA), muchas personas mantienen el deseo de tener hijos, pero terminan teniendo menos por obstáculos económicos y sociales, generando una brecha entre los hijos deseados y los que realmente nacen.
El impacto trasciende a las familias y transforma la estructura completa de la sociedad: menos nacimientos reducen la demanda de escuelas y guarderías, disminuyen la fuerza laboral disponible y presionan los sistemas de pensiones y salud. El gran desafío del siglo, advierten los expertos, no será cuántas personas habitarán el planeta, sino cómo construir instituciones capaces de sostener sociedades cada vez más longevas, con familias más pequeñas y una edad promedio en constante aumento.