El descenso en la fecundidad plantea desafíos económicos y sociales en diversas regiones
La tasa de natalidad mundial ha caído por debajo del umbral de reposición, que es de 2,1 hijos por mujer. Este descenso afecta la estructura de la pirámide poblacional, que se va estrechando en la base y ensanchando en la cúspide, lo que genera un desequilibrio entre trabajadores y jubilados. Las consecuencias incluyen una creciente presión fiscal y un aumento en los costos de sanidad y dependencia.
Desde 1950, la fecundidad ha disminuido drásticamente en diversas regiones. En Europa, la tasa promedio es de 1,34 hijos por mujer, con países como España e Italia en los niveles más bajos. Esta tendencia se ha acelerado tras la crisis financiera de 2008 y durante la pandemia, lo que sugiere un cambio demográfico significativo en el continente.
En América Latina, la tasa de natalidad ha pasado de 5,8 hijos por mujer en 1950 a 1,8 en 2024, con países como Chile y Argentina alcanzando cifras alarmantes. Mientras tanto, en Estados Unidos la tasa se sitúa en 1,63, evidenciando una caída continua desde los años setenta, aunque la región muestra variaciones significativas entre sus países.
Asia presenta un panorama diverso, con Corea del Sur registrando la tasa más baja del mundo, de 0,75 hijos por mujer. En contraste, el sur y oeste de Asia mantienen tasas más altas, con países como Pakistán superando los 3,5 hijos por mujer. Este fenómeno resalta la disparidad en el desarrollo y las condiciones socioeconómicas dentro del continente.
En África, la fecundidad varía considerablemente entre el norte y el sur del continente. Mientras que el África subsahariana tiene tasas cercanas a 4,3 hijos por mujer, el norte se aproxima al umbral de reposición. Esta división demográfica tiene implicaciones geopolíticas significativas, ya que el crecimiento poblacional en el sur contrasta con la estabilización en el norte.
Fuente: Tasa de natalidad