Guatemala declara estado de sitio tras ola de violencia de pandillas que dejó policías muertos

La frontera entre México y Guatemala vive un clima de nerviosismo e incertidumbre debido a una ola de violencia que ha movilizado a autoridades, ciudadanía y organismos sociales en ambos lados del límite territorial. El inicio de esta crisis fue el decreto de estado de sitio por treinta días en Guatemala, implementado por el presidente Bernardo Arévalo de León tras un aumento significativo en actos violentos vinculados a las pandillas y ataques contra la policía.  

El estado de sitio fue declarado luego de que grupos del crimen organizado, incluidos miembros de pandillas como Barrio 18 y Mara Salvatrucha, protagonizaran una serie de motines en tres prisiones guatemaltecas y ataques que resultaron en la muerte de varios agentes de la Policía Nacional Civil. Este incremento de violencia llevó al Gobierno guatemalteco a utilizar —de manera excepcional— facultades ampliadas para garantizar la seguridad interna.  

Desde el lado mexicano, en el estado de Chiapas, empresarios, activistas y ciudadanos expresaron su inquietud por la posibilidad de que la inestabilidad interna de Guatemala derive en un desplazamiento de grupos criminales hacia territorio mexicano. Esta preocupación ha sido especialmente palpable en Tapachula, una de las ciudades más importantes de la frontera sur, donde la población y sectores productivos han solicitado un refuerzo de la vigilancia en puntos como el río Suchiate, que funciona como frontera natural entre ambos países.  

Representantes locales han señalado que la región ya enfrenta retos significativos por la migración irregular y que la falta de un control fronterizo estricto podría permitir el ingreso de personas vinculadas al crimen organizado. El empresario Walter Orozco pidió públicamente mayor coordinación entre las autoridades de México y Guatemala para fortalecer los controles y reducir los riesgos de seguridad en la zona.  

 

Organizaciones defensores de derechos humanos han indicado que la situación es compleja, debido a que algunas pandillas han aprovechado el flujo migratorio para acercarse a migrantes vulnerables o incluso presuntamente acosarlos. Esta dinámica añade una capa de preocupación adicional sobre el bienestar de quienes transitan por la región en busca de mejores condiciones de vida o protección internacional.  

Por su parte, desde el Gobierno de Guatemala, el presidente Arévalo defendió la capacidad de los organismos de seguridad para enfrentar la crisis y aseguró que las medidas adoptadas buscan restablecer el orden y minimizar los daños causados por las organizaciones criminales dentro del país.  

En respuesta, el Gobierno de México ha mantenido una postura de vigilancia activa y cooperación bilateral, aunque autoridades mexicanas han subrayado que, hasta ahora, no se han registrado implicaciones directas de la violencia sobre el lado mexicano. Aun así, hay consenso en que la coordinación entre ambos países es vital para enfrentar el reto de manera conjunta.  

Finalmente, representantes del estado de Chiapas han exhortado a la población a mantener la calma y confiar en las estrategias de seguridad implementadas, al tiempo que se enfatiza la importancia de reforzar los lazos diplomáticos y operativos para responder eficazmente a cualquier eventualidad que pueda derivarse de la crisis. 

Fuente: https://latinus.us/mexico/2026/1/21/frontera-sur-en-tension-ciudadanos-empresarios-alertan-escalada-de-violencia-en-chiapas-tras-estado-de-sitio-en-guatemala-162444.html 

 

https://elpais.com/america/2026-01-22/el-golpe-de-las-pandillas-en-guatemala-deja-al-desnudo-la-impotencia-del-gobierno-ante-el-crimen-organizado.html 

 

https://apnews.com/article/guatemala-prison-riot-5c514c2243113a825201351ff2b25c05