Guterres y la Cruz Roja advierten de una "línea roja moral"
El secretario general de la ONU, António Guterres, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric, pidieron a los Estados que empiecen a negociar reglas jurídicamente vinculantes para prohibir y restringir los sistemas de armas autónomas. Ambos advirtieron de que el mundo está "peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral": que las máquinas seleccionen de forma autónoma a seres humanos como objetivos.
La preocupación central es cuánto control conservarán las personas sobre el uso de la fuerza a medida que las armas ganan autonomía. Guterres y Spoljaric sostienen que una mayor autonomía supone una escalada, porque reduce el control humano justo cuando las tecnologías avanzadas ya están aumentando los riesgos para los civiles. Señalaron noviembre —y la Séptima Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales— como el momento decisivo para iniciar formalmente esas negociaciones.
El llamamiento, que renueva un primer pedido conjunto de hace tres años, alerta también sobre la rendición de cuentas: sin prohibiciones claras, será cada vez más difícil establecer responsabilidades por errores o violaciones del derecho internacional humanitario, cuyas protecciones podrían erosionarse. "Una falta de acción rápida y decisiva costará vidas", advirtieron los dos dirigentes.
Guterres y Spoljaric subrayaron que la carrera hacia sistemas con mayor autonomía ya está en marcha y que incluso los propios científicos e ingenieros que los desarrollan piden establecer límites. "Cuando los arquitectos de esta tecnología están pidiendo límites, los Estados no pueden permanecer pasivos", señalaron, y remataron: "La innovación debe servir a la humanidad, no ponerla en peligro".