La guerra con Irán ha vaciado las reservas de municiones de EE. UU.
El Pentágono presiona a la industria militar estadounidense para que acelere drásticamente la producción y entrega de armas, según un memorando del Departamento de Defensa obtenido por The Washington Post. La petición se centra en la fabricación de municiones, cuyas existencias se han visto gravemente mermadas por la guerra en curso con Irán, a pesar de que la Administración de Donald Trump ha negado en repetidas ocasiones la escasez de material bélico.
La circular, firmada por el subsecretario de Defensa Steve Feinberg, alerta de la "extrema escasez" de sistemas clave. Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) estima que los interceptores Patriot cayeron de unos 2.200 antes del conflicto a menos de 827, y los misiles THAAD, de 452 a menos de 278. Además, se han lanzado más de 1.000 misiles de crucero Tomahawk, y reponer las existencias previas a la guerra podría prolongarse hasta finales de 2030 al ritmo actual.
El CSIS advierte de que, aunque Estados Unidos dispone de munición suficiente para la guerra contra Irán, el agotamiento de las reservas ha abierto una "ventana de vulnerabilidad" ante un posible conflicto en el Pacífico occidental, en alusión a China. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, restó importancia públicamente a la crisis, pero la Casa Blanca ha invocado la Ley de Producción de Defensa y pedido fondos de emergencia al Congreso, lo que revela una preocupación profunda.
Para revertir la situación, el Pentágono impulsa acuerdos plurianuales con contratistas tradicionales y con nuevas empresas tecnológicas de defensa, como Anduril y Castelion. Lockheed Martin trabaja para triplicar la producción de interceptores Patriot y cuadruplicar la de THAAD, mientras RTX aumenta la fabricación de Tomahawk. El Ejército también abrió cinco campos de pruebas a empresas privadas para agilizar la certificación de nuevas armas. Aun así, las autoridades reconocen que la recuperación total llevará años.