Consejo de Seguridad dividido ante Venezuela: llamados al derecho internacional y defensa de la intervención
En una sesión de urgencia marcada por fuertes tensiones diplomáticas, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas abordó el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro. El debate evidenció una amplia mayoría de intervenciones que exigieron el respeto del derecho internacional y la solución pacífica de las controversias, frente a un bloque minoritario que defendió la actuación de Washington.
La Organización de las Naciones Unidas manifestó su profunda preocupación por el uso de la fuerza a través de su secretario general, António Guterres. En el marco de la sesión del Consejo de Seguridad, Rosemary A. DiCarlo, responsable de Asuntos Políticos de la ONU, recordó que la Carta de las Naciones Unidas prohíbe la amenaza o el empleo de la fuerza contra la soberanía y la independencia política de los Estados, y enfatizó que el respeto al derecho internacional debe prevalecer incluso en situaciones complejas.
Guterres se refirió específicamente a los bombardeos del 3 de enero sobre Caracas y otras regiones venezolanas, cuyas consecuencias humanitarias aún no han sido plenamente evaluadas. Insistió en que el derecho internacional dispone de mecanismos para enfrentar problemas como el narcotráfico, las disputas sobre recursos y las violaciones de derechos humanos, sin recurrir a acciones militares unilaterales.
Durante la sesión, la mayoría de los países de América Latina, junto con España, se alinearon con un discurso de paz. Brasil, México, Chile, Cuba, Panamá y Nicaragua rechazaron la intervención armada, defendieron la soberanía venezolana y reafirmaron el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz, en consonancia con los principios promovidos por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Varias delegaciones advirtieron que el uso de la fuerza revive episodios históricos que la región busca dejar atrás.
En contraste, Argentina y Paraguay respaldaron la operación estadounidense, calificando a Maduro como líder de organizaciones criminales y argumentando que la intervención constituye un avance en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Estas posturas profundizaron la división dentro del Consejo y evidenciaron la falta de consenso regional sobre la estrategia a seguir frente a la crisis venezolana.
El representante de Venezuela denunció la acción como un acto de agresión y neocolonialismo, afirmando que el secuestro de un jefe de Estado vulnera principios básicos de inmunidad y soberanía. Según Caracas, la motivación de fondo estaría vinculada al control de los recursos naturales del país, lo que —advirtió— pone en riesgo la credibilidad del orden jurídico internacional.
Por su parte, Estados Unidos defendió la legalidad de la operación. Su embajador ante la ONU afirmó que Washington actuó contra “narcoterroristas” y cuestionó la legitimidad de Nicolás Maduro, al señalar el desconocimiento internacional de las elecciones venezolanas de 2024. En apoyo a la posición venezolana, China y Rusia condenaron enérgicamente la intervención, criticaron la aplicación de criterios distintos en el respeto al derecho internacional y rechazaron que algún Estado se presente como la “policía del mundo”.
La sesión concluyó sin una resolución consensuada, pero dejó claro que la crisis en Venezuela trasciende el ámbito nacional. En juego, según advirtieron múltiples delegaciones, no solo está la estabilidad regional, sino también la vigencia de los principios fundamentales del derecho internacional y la autoridad del sistema multilateral para preservar la paz.
Fuente: Venezuela: La ONU y América Latina claman por la paz y el respeto del derecho internacional | Noticias ONU