Guterres alerta que el ataque de EE. UU. a Venezuela sienta un precedente peligroso y llama al diálogo internacional
El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, expresó una profunda preocupación por el ataque militar llevado a cabo por Estados Unidos contra Venezuela durante la madrugada del sábado, advirtiendo que esta acción podría sentar un precedente peligroso con implicaciones significativas para la estabilidad regional y el respeto del derecho internacional. La ofensiva ocurre tras meses de creciente tensión entre ambos países y ha generado una inmediata reacción de la comunidad internacional.
De acuerdo con lo informado, la acción militar estadounidense se enmarca en una estrategia sostenida del gobierno de Donald Trump, que desde hace años ha acusado al presidente venezolano Nicolás Maduro de liderar redes de narcotráfico. Estas acusaciones derivaron en 2020, durante el primer mandato de Trump, en cargos judiciales presentados en el Distrito Sur de Nueva York por narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína, lo que intensificó el enfrentamiento político y diplomático entre Washington y Caracas.
La presión se incrementó con el ofrecimiento progresivo de recompensas por la captura de Maduro, que alcanzaron los 50 millones de dólares en 2025, luego de que Estados Unidos designara al denominado Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera. En este contexto, el senador estadounidense Mike Lee aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, le informó que Maduro había sido arrestado por personal estadounidense para ser juzgado en ese país, y que la operación militar tuvo como objetivo garantizar la ejecución de dicha orden.
Las declaraciones de Trump, en las que afirmó que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta concretar una transición “segura y prudente”, profundizaron la incertidumbre política. Según reportes, la ofensiva incluyó bombardeos a instalaciones militares y explosiones en Caracas y otras regiones del país, lo que llevó al gobierno venezolano a activar el estado de emergencia y a reportar posibles víctimas, aún no confirmadas oficialmente.
La reacción internacional fue inmediata. El primer ministro británico, Keir Starmer, manifestó su preocupación y subrayó la necesidad de esclarecer los hechos, reiterando la importancia de respetar el derecho internacional. En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que cualquier solución a la crisis venezolana debe ser pacífica, democrática y conforme a la Carta de las Naciones Unidas.
Por su parte, Rusia e Irán condenaron el ataque, calificándolo como una violación de la soberanía e integridad territorial de Venezuela. Ambos países denunciaron lo que consideraron un acto de agresión armada injustificado y reiteraron su respaldo al derecho del pueblo venezolano a decidir su destino sin intervención militar extranjera.
Desde el ámbito de los derechos humanos, el Alto Comisionado de la ONU instó a todas las partes a actuar con moderación y recordó que la protección de la población civil debe ser una prioridad absoluta. Asimismo, diversas instancias de Naciones Unidas enfatizaron que el respeto a la Carta de la ONU no es opcional y constituye la base del orden internacional, especialmente en contextos de crisis.
Ante la escalada del conflicto, Venezuela solicitó formalmente una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la situación. Mientras tanto, el futuro político del país permanece incierto, con múltiples escenarios abiertos y una creciente preocupación por las consecuencias regionales y humanitarias que podría generar una prolongación de la confrontación.
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