El rol de Venezuela en el narcotráfico y las diferencias clave frente a México y Colombia
La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro marcó un punto de inflexión en la política antidrogas de Estados Unidos. Incluso antes de que Maduro fuera trasladado a territorio estadounidense, el presidente Donald Trump lanzó advertencias públicas a México y Colombia, dejando claro que su estrategia no se limitaría a Venezuela. Las declaraciones encendieron las alarmas en la región y abrieron un debate sobre el verdadero papel que juega cada país en el narcotráfico.
Washington acusa a Venezuela de funcionar como un punto clave de paso para la droga producida en Sudamérica. Según Estados Unidos, el país sirve como plataforma de salida de cocaína hacia mercados internacionales, especialmente Europa y Norteamérica. En este contexto, el gobierno estadounidense menciona la existencia del llamado “Cartel de los Soles”, al que describe como una red criminal con presuntos vínculos dentro de las fuerzas armadas venezolanas, una acusación que el gobierno de Caracas rechaza
Especialistas coinciden en que Venezuela no es un gran productor de cocaína, sino más bien un territorio de tránsito. La mayor parte de la cocaína se cultiva y procesa en Colombia, Perú y Bolivia. En el caso venezolano, su ubicación geográfica y el control limitado de algunas zonas fronterizas facilitan el traslado de cargamentos hacia el Caribe, donde continúan su ruta por vía marítima.
Colombia ocupa un lugar central en el narcotráfico mundial. Es el país con mayor producción de cocaína del planeta y, según datos de la oficina de las Naciones Unidas encargada del tema, alcanzó cifras récord en los últimos años. Grupos armados ilegales, incluidos antiguos miembros de guerrillas que no abandonaron la violencia y otras organizaciones criminales, controlan territorios donde se cultiva coca y manejan rutas de salida hacia países vecinos.
Una parte importante de la droga colombiana cruza primero a países limítrofes, como Ecuador o Venezuela, antes de seguir su trayecto. Desde allí, se transporta en lanchas rápidas, barcos pesqueros o artefactos semisumergibles hacia Centroamérica o México. La mayor parte de los envíos con destino a Estados Unidos pasa por el océano Pacífico.
México cumple un rol distinto pero decisivo. No es un gran productor de cocaína, pero sí el principal puente para introducir drogas en Estados Unidos. Durante décadas, los carteles mexicanos perfeccionaron redes de transporte y distribución que conectan Sudamérica con el mercado estadounidense. Además, controlan rutas terrestres y puntos clave en la extensa frontera entre ambos países.
En los últimos años, la principal preocupación de Washington respecto a México no es la cocaína, sino el fentanilo y otras drogas sintéticas. Estas sustancias, fabricadas en su mayoría en territorio mexicano con insumos provenientes de Asia, están vinculadas a miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos. Por ello, los carteles mexicanos son considerados los más poderosos y peligrosos de la región.
El hecho de que Trump haya comenzado su ofensiva en Venezuela, pese a que su papel en el narcotráfico es menor que el de Colombia o México, ha generado sospechas sobre motivaciones políticas más amplias. Sus declaraciones sobre “controlar” Venezuela y el interés en sus recursos energéticos alimentan la idea de que la lucha contra las drogas podría no ser el único objetivo.
Mientras tanto, México y Colombia observan con cautela. Ambos países enfrentan graves problemas relacionados con el narcotráfico, pero también cuentan con gobiernos reconocidos internacionalmente y procesos políticos en marcha. Tras lo ocurrido en Venezuela, crece la inquietud en la región ante la posibilidad de que la estrategia estadounidense vaya más allá del combate a las drogas y redefina el equilibrio político en América Latina.
Fuente: Qué papel juega realmente Venezuela en el narcotráfico y cómo se compara al de México y Colombia, los países a los que Trump advirtió tras la captura de Maduro | BBC NEWS MUNDO