Golpes selectivos debilitan a Los Chapitos en la disputa interna del Cártel de Sinaloa
La guerra interna del Cártel de Sinaloa continúa dejando un rastro de violencia y reacomodos criminales que, según diversos analistas, estaría afectando con mayor fuerza a la facción conocida como Los Chapitos, integrada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Aunque no existen cifras oficiales que permitan confirmar un debilitamiento definitivo, una serie de detenciones, asesinatos y decomisos de alto perfil apuntan a un impacto significativo en su estructura operativa.
Desde la detención de Ismael “El Mayo” Zambada y la ruptura entre las facciones del cártel, el conflicto ha escalado tanto en Sinaloa como en otras entidades del país. En los últimos meses, operativos de seguridad y ataques selectivos se han registrado no solo en el noroeste de México, sino también en Jalisco y en la Ciudad de México, donde la ejecución de Óscar Noé Medina González, alias El Panu, jefe de sicarios de Los Chapitos, marcó uno de los golpes más visibles contra el grupo.
Especialistas señalan que la percepción de un mayor castigo hacia esta facción no surge de la nada. Cecilia Farfán, analista de la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional, explica que, aunque no hay datos públicos que permitan medir con precisión a qué grupo pertenecen los detenidos o abatidos, sí existen indicios relevantes. Entre ellos destacan las acusaciones formales presentadas por el Gobierno de Estados Unidos contra Los Chapitos por tráfico y producción de fentanilo, así como las recompensas ofrecidas por información que conduzca a su captura.
A ello se suma la cooperación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, donde el intercambio de inteligencia suele influir en la priorización de objetivos. Según Farfán, este tipo de colaboración puede derivar en un mayor énfasis operativo sobre una facción específica, particularmente aquella considerada más letal o con mayor impacto en la violencia percibida por la ciudadanía.
La lista de figuras clave caídas en los últimos 15 meses refuerza esta lectura. Entre ellas se encuentran Néstor Isidro Pérez Salas, El Nini, Kevin Alonso Gil Acosta, El 200, y José Ángel Canobbio Inzunza, El Güerito, todos operadores relevantes dentro de la estructura de Los Chapitos. A estos nombres se suman asesinatos como el de Jorge Humberto Figueroa Benítez, La Perris, y más recientemente el de El Panu, además de la captura de operadores financieros y logísticos vinculados directamente a la familia Guzmán.
Pese a estos golpes, autoridades locales advierten que la información oficial sigue siendo insuficiente para determinar si el desequilibrio favorece de manera clara a una facción sobre la otra. Miguel Calderón Quevedo, del Consejo Estatal de Seguridad Pública de Sinaloa (CESP), subraya que los perfiles de los detenidos forman parte de carpetas de investigación que no se hacen públicas, lo que limita un análisis concluyente del impacto real de las acciones gubernamentales.
Lo que sí parece evidente es un cambio en la dinámica criminal tras más de un año de conflicto interno. Aunque Los Chapitos han sufrido bajas relevantes y decomisos importantes, analistas coinciden en que la facción aún conserva una capacidad significativa de logística, recursos humanos y abastecimiento. La guerra en Sinaloa, lejos de resolverse, continúa reconfigurando el mapa del crimen organizado, con consecuencias directas para la seguridad regional y nacional.
Fuente: EL PAIS – La guerra en Sinaloa pasa factura al bando de Los Chapitos