Rusia intensifica sus ataques con misiles avanzados en Ucrania y agrava la crisis en pleno invierno
Rusia volvió a intensificar su ofensiva militar contra Ucrania con un ataque masivo ocurrido durante la madrugada del viernes, que incluyó el uso de un misil hipersónico Oreshnik, una de las armas más avanzadas del arsenal ruso. El bombardeo se produjo en medio de temperaturas bajo cero y afectó a distintas regiones del país, profundizando la crisis humanitaria y elevando la tensión internacional.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso, las fuerzas armadas lanzaron un ataque coordinado con misiles de largo alcance disparados desde tierra y mar, además de drones. Entre ellos se utilizó el sistema Oreshnik, un misil de velocidad extremadamente alta que no había sido empleado en Ucrania desde finales de 2024. Este tipo de proyectil puede portar múltiples cargas y alcanzar objetivos a gran distancia en muy poco tiempo.
Aunque Moscú no precisó el lugar exacto donde impactó el misil hipersónico, autoridades de la ciudad occidental de Leópolis informaron de varias explosiones y del impacto de un misil balístico en una instalación de infraestructura crítica. La Fuerza Aérea de Ucrania señaló que el proyectil se desplazaba a una velocidad aproximada de 13.000 kilómetros por hora, es decir, cerca de diez veces la velocidad del sonido, lo que dificulta enormemente su detección e interceptación.
En Kiev, la capital del país, el ataque comenzó alrededor de la medianoche con una oleada de drones que alcanzaron zonas residenciales. Las luces de la ciudad parpadearon antes de que amplios sectores quedaran a oscuras, mientras la temperatura descendía hasta los –5 grados centígrados. Según el alcalde de la ciudad, cuatro personas murieron y al menos diez resultaron heridas, además de registrarse daños en infraestructura esencial.
Las autoridades ucranianas advirtieron que este tipo de ataques busca debilitar la resistencia civil y generar presión psicológica sobre la población. En las últimas semanas, Rusia ha intensificado los bombardeos contra el sistema energético, una estrategia ya utilizada en inviernos anteriores, que ha dejado a decenas de miles de personas sin electricidad ni calefacción en condiciones climáticas extremas.
El uso del misil Oreshnik generó especial preocupación fuera de Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano alertó que un ataque de estas características cerca de la frontera de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) representa una amenaza para la seguridad europea. La OTAN es una alianza militar integrada por Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa, creada para la defensa colectiva de sus miembros.
Moscú afirmó que el ataque fue una respuesta a un supuesto intento ucraniano de atacar la residencia del presidente ruso, Vladimir Putin, una acusación que fue puesta en duda por agencias de inteligencia estadounidenses. Los bombardeos también coincidieron con nuevas advertencias rusas de que cualquier fuerza militar occidental desplegada en Ucrania sería considerada un “objetivo legítimo”.
La escalada ocurre en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas, marcado por conversaciones impulsadas por Estados Unidos para buscar una salida al conflicto y por recientes incidentes, como la incautación de un buque petrolero ruso en el Atlántico. Mientras tanto, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ha reiterado su preocupación por el impacto del conflicto sobre la población civil, en una guerra que, tras casi tres años, sigue dejando profundas consecuencias humanas, políticas y de seguridad en Europa.
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