La ONU advierte que golpeó la zona con menos recursos del país
Tres días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia, las labores de rescate empiezan a disminuir a medida que se reducen las esperanzas de hallar sobrevivientes entre los escombros. El balance, aún provisional, supera los 270 muertos, con miles de heridos y numerosas personas desaparecidas, mientras los equipos de emergencia siguen trabajando en las zonas de edificios colapsados.
Naciones Unidas subrayó que el sismo ha afectado a la zona con menos recursos y menor resiliencia del país. El epicentro se ubicó en el departamento del Chocó, uno de los más pobres y aislados de Colombia, donde las dificultades de acceso, la falta de energía y los problemas de abastecimiento de agua complican tanto la respuesta como la evaluación real de los daños.
Las necesidades más urgentes se concentran en alojamiento, salud, agua potable, alimentos y protección. En el Valle del Cauca, uno de los territorios con más víctimas, varios hospitales resultaron dañados, y en Chocó se requiere maquinaria para retirar escombros y rehabilitar los acueductos. La ONU y las agencias humanitarias trabajan junto a las autoridades para complementar la respuesta nacional.
Con el paso de las horas, el operativo transita poco a poco de la fase de rescate a la de recuperación y atención a los damnificados. Las autoridades insisten en la necesidad de refuerzos logísticos y de una respuesta sostenida en las comunidades rurales y remotas, muchas de ellas todavía difíciles de alcanzar y con un impacto que aún no se conoce por completo.
Fuente: DW — Merman los rescates en Colombia
Fuente: DW — La ONU sobre la zona más vulnerable