Los recortes de financiación amenazan décadas de avances
En 2025, unos 1,2 millones de personas adquirieron el VIH en el mundo, 570.000 murieron por enfermedades relacionadas con el sida y alrededor de 9 millones que viven con el virus no recibían tratamiento, según el último informe de ONUSIDA. Aunque las nuevas infecciones y las muertes están en sus niveles más bajos en más de tres décadas, la lucha contra la epidemia está perdiendo impulso.
El organismo advierte que la respuesta mundial atravesó una profunda crisis: la financiación internacional cayó un 18 %, el mayor descenso en casi dos décadas. Muchos países mantuvieron los tratamientos gracias a la inversión nacional, pero los programas de prevención y las organizaciones comunitarias, que dependen de la ayuda exterior, resultaron gravemente afectados. En algunos lugares se recortó más del 90 % de los fondos para preservativos.
El progreso es además desigual: las nuevas infecciones aumentaron en tres regiones y en 21 países durante el último año. ONUSIDA alerta también de que las leyes que criminalizan ciertas orientaciones sexuales e identidades de género, junto al deterioro de los derechos humanos, dificultan que muchas personas busquen atención médica sin miedo a la discriminación.
Frente a este panorama, la ciencia ofrece esperanza con fármacos de acción prolongada como el lenacapavir, una inyección semestral cuya eficacia preventiva se acerca a la de una vacuna. “La innovación sin acceso no es innovación; es injusticia”, afirmó la directora de ONUSIDA, Winnie Byanyima. El organismo sostiene que aún es posible acabar con el sida como amenaza para la salud pública antes de 2030 si se renueva la solidaridad internacional y la inversión.
Fuente: ONU — VIH y sida 2025