Los daños en el agua y los hospitales elevan el riesgo de sarampión, dengue y malaria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este martes 30 de junio que teme la aparición de brotes de enfermedades en Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio, una situación que representa un enorme desafío para el sistema de salud del país. "Los servicios de salud están sometidos a una presión extrema, con centros que funcionan por encima de su capacidad" ante la llegada masiva de heridos de traumatología, declaró el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, en una rueda de prensa en Ginebra.
El portavoz alertó de que "existe un riesgo mayor de brotes de enfermedades". Las perturbaciones en los servicios sanitarios y en las redes de agua y saneamiento, combinadas con los desplazamientos de población, podrían favorecer brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina. También podrían acelerar la propagación de enfermedades de transmisión vectorial e hídrica, en particular la fiebre amarilla, el dengue, el chikunguña, el zika y la malaria.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó que 38 hospitales resultaron afectados por los sismos. Al 27 de junio, la OMS logró recopilar informes sobre 21 centros de salud repartidos entre Caracas, La Guaira, Miranda y Falcón: tres se encuentran en estado crítico, seis presentan daños estructurales o funcionan solo parcialmente, y los demás siguen operativos pero bajo una fuerte presión. En La Guaira, las autoridades habilitaron una megamorgue ante el colapso de los servicios forenses.
El balance oficial del doble sismo, todavía provisional, alcanzó los 1,719 muertos y más de 5,000 heridos al momento del anuncio de la OMS, aunque cifras posteriores elevaron los fallecidos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que alrededor de 50,000 personas siguen desaparecidas, y los equipos de evaluación identificaron al menos 2,500 estructuras afectadas. Las autoridades, en coordinación con la ONU, acordaron adquirir 10,000 bolsas para cadáveres con el fin de reforzar la capacidad logística ante la magnitud de la tragedia.