La OMS pide no cerrar fronteras y respetar corredores humanitarios
Un mes después de declararse el brote de ébola Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, las cifras continúan en aumento. El país africano registra ya más de 780 casos confirmados y 180 muertes, mientras Uganda reporta 19 casos y dos fallecimientos. "En una escala del 0 al 10, diría que estamos en un nivel 3 o 4", reconoció la doctora Rose Belizaire, responsable de la respuesta de emergencia de la oficina africana de la OMS.
Actualmente hay disponibles unas 400 camas y cuatro laboratorios en funcionamiento, de los cuales solo dos pueden procesar cerca de 1,000 muestras al día, una capacidad que la OMS considera insuficiente. El brote también evoluciona demográficamente: al inicio afectaba principalmente a hombres de 20 a 49 años, pero ahora las mujeres representan el grupo más impactado y los casos infantiles van en aumento, ya que son ellas quienes suelen cuidar a los familiares enfermos.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió durante una reunión virtual con líderes africanos que las restricciones generales de viaje por el brote son una reacción excesiva que puede hacer más daño que bien, ya que interrumpen las cadenas de suministro y dificultan la respuesta sin atacar el origen de la transmisión. La OMS recomienda en su lugar medidas específicas, como controles de salida en los puntos de partida.
La inseguridad, el desplazamiento y la desconfianza comunitaria complican aún más la respuesta en Ituri. "Si protegemos a estas comunidades del ébola, pero no de la malaria, de los partos inseguros, del sarampión, de la malnutrición o de un conflicto que no provocaron, en realidad no las hemos ayudado", afirmó Tedros. La OMS pidió una respuesta liderada por los países afectados, más cooperación transfronteriza, corredores humanitarios seguros y un alto el fuego de los grupos armados hasta que termine el brote.