ONUSIDA advierte que los fondos para preservativos cayeron más del 90% en algunos países y el uso de tratamiento preventivo retrocedió un 38%
ONUSIDA, la agencia de la ONU dedicada a la lucha contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), lanzó una alarma: los recortes a la ayuda internacional —especialmente la proveniente de Estados Unidos— representan la perturbación más grave de la respuesta al sida desde que el mundo se unió para combatirlo. En algunos países, los fondos para preservativos han caído más del 90%, y el uso de la PrEP, el tratamiento preventivo contra el VIH, retrocedió un 38% entre 2024 y 2025.
El impacto es más severo en los países que dependen de la ayuda externa para sostener sus programas. En África occidental y central, los financiamientos internacionales cubren alrededor del 90% de los programas de tratamiento del VIH. Cada semana, 3,000 adolescentes y mujeres jóvenes contraen el virus en África subsahariana, lo que ilustra la fragilidad de los avances conseguidos en las poblaciones más vulnerables.
Sin embargo, los logros de los últimos 15 años son significativos: las muertes relacionadas con el sida cayeron un 56%, pasando de 1,3 millones en 2010 a 570,000 en 2025, y las nuevas infecciones bajaron un 43%. Actualmente, 32,1 millones de personas —el 78% de quienes viven con el VIH— tienen acceso a tratamiento antirretroviral. La proporción de recursos nacionales dedicados a la lucha creció del 28% al 52% entre 2010 y 2024.
Pese a ello, cerca de 9 millones de personas aún no acceden a tratamiento, y 28 países africanos destinan hoy más recursos al pago de su deuda externa que al gasto en salud. El 22 y 23 de junio, la Asamblea General de la ONU celebrará una reunión de alto nivel para adoptar una nueva declaración política sobre el VIH, considerada la última hoja de ruta antes de la fecha límite de 2030 para poner fin al sida como amenaza para la salud pública.