Investigaciones sugieren que el cambio climático podría influir en la propagación del Ébola

El brote de Ébola en algunas zonas de África Occidental ha sido declarado 'fuera de control' por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. La relación entre el cambio climático y la propagación de este virus mortal es compleja y aún no se comprende completamente. Los científicos han identificado que el Ébola se transmite principalmente a través del contacto con animales infectados, como murciélagos y monos.

Organizaciones científicas han advertido que el cambio climático representa un riesgo significativo para la salud humana, ya que el calentamiento global puede expandir el rango de enfermedades transmitidas por el aire y el agua. Sin embargo, la conexión entre el cambio climático y el Ébola está más relacionada con los cambios en las precipitaciones que con el aumento de las temperaturas, lo que complica la predicción de brotes futuros.

Un estudio de 2002 reveló que los cambios bruscos de condiciones secas a húmedas estaban asociados con brotes de Ébola en África tropical. Con el calentamiento global, se espera que las precipitaciones extremas aumenten, lo que podría crear condiciones más propensas a la aparición de brotes en regiones con variaciones climáticas significativas.

La deforestación también juega un papel crucial al acercar a los humanos a los animales infectados. A medida que se destruyen los hábitats naturales, las personas tienden a cazar a los murciélagos, que son portadores del virus. Esta interacción entre humanos y animales, junto con condiciones climáticas inusuales, puede facilitar la transmisión del Ébola.

Expertos como Kris Ebi advierten que el cambio climático podría forzar a más personas a consumir animales portadores del virus debido a la inseguridad alimentaria. El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha enfatizado la necesidad de mejorar la salud pública básica y la provisión de agua limpia como medidas efectivas para reducir la vulnerabilidad a enfermedades como el Ébola.


Fuente: Ébola y cambio climático