Aulas a 32 grados y sin aire acondicionado convierten las clases en hornos

La segunda ola de calor que azota Europa en menos de un mes ha trastornado la vida escolar de millones de niños en el continente. Las escuelas de Londres, algunas con más de un siglo de antigüedad y sin aire acondicionado, alcanzaron los 32 grados Celsius (90 grados Fahrenheit). "Me siento como si estuviera en un horno. Hace muchísimo calor", describió Raya Petrova, una alumna de siete años, mientras sus profesores intentaban mantener frescas las aulas.

El ingenio de los docentes se ha vuelto clave: en Francia, los profesores tapan las ventanas con mantas para bloquear el sol y dejan que los niños jueguen con agua en el exterior, mientras la mayoría de los alumnos se conforma con poder quitarse los zapatos. Más de 800 de las 60,000 escuelas francesas cerraron y otras 1,800 ajustaron su horario, después de que algunos centros registraran 32 grados dentro de las aulas la semana previa.

Las medidas se multiplican por todo el continente. En Inglaterra y Gales numerosas escuelas redujeron la jornada hasta el mediodía o limitaron los exámenes a las primeras horas, mientras se cancelaban trenes por las altas temperaturas. Bélgica suspendió clases, canceló trenes y autobuses sin climatización y cerró por las tardes monumentos como el Atomium. Francia registró su día más caluroso de la historia, con 29,3 grados de media el 23 de junio.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno afecta a 24 países europeos y podría prolongarse al menos dos semanas, con un desplazamiento progresivo del foco de calor hacia los Balcanes. El episodio, provocado por un domo de calor con aire cálido procedente del norte de África, recuerda a la ola de 2003 que dejó más de 70,000 muertos. Los científicos insisten en que el cambio climático de origen humano vuelve estos eventos más frecuentes e intensos, convirtiéndolos en la nueva normalidad de los veranos europeos.

Fuente: Calor extremo escuelas Europa NYT