Cuando la música educa: conciencia, identidad y futuro desde la Sierra Mixe
En la región mixe de Oaxaca, México, la música ha dejado de ser solamente una manifestación artística para convertirse en una forma de educación, identidad y transformación social. Esta historia, compartida recientemente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en México, muestra cómo la música tradicional está ayudando a niñas, niños y jóvenes indígenas a formarse, expresarse y conservar su patrimonio cultural.
El protagonista de esta experiencia es el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (CECAM), una institución educativa con casi 50 años de trayectoria. Fundado en Santa María Tlahuitoltepec, en la Sierra Mixe de Oaxaca, el CECAM ofrece educación musical integral y gratuita a estudiantes indígenas de diversas edades, muchos de los cuales vienen desde comunidades lejanas para estudiar allí.
En esta región, la música no es un tema externo o accesorio: forma parte de la vida cotidiana y se transmite de generación en generación. Para muchos niños, aprender a tocar instrumentos como la flauta o el clarinete ocurre desde una edad temprana, incluso antes de que aprendan a leer y escribir. Esto refleja la importancia de la música no solo como arte, sino como lenguaje cultural y comunitario.
La historia de Berenice Cruz, una joven de 17 años, ejemplifica este impacto. Desde pequeña soñaba con dedicarse a la música profesionalmente. Con esfuerzo y disciplina, superó desafíos familiares y sociales para convertirse en clarinetista de la Banda Oficial del CECAM, donde ahora continúa su formación con la meta de ser directora de una orquesta filarmónica.
El CECAM no solo enseña música, sino que también ofrece alojamiento y apoyo a quienes lo necesitan, entendiendo las dificultades que enfrentan los estudiantes de zonas rurales para desplazarse y acceder a educación formal. La escuela cuenta actualmente con casi 200 estudiantes provenientes no solo de Oaxaca, sino también de otros estados de México.
Más allá de la técnica musical, el centro impulsa un enfoque educativo basado en la cosmovisión indígena, la comunidad y la identidad cultural. Esto ha permitido que muchos graduados regresen a sus comunidades para fortalecer bandas locales, enseñar a otros jóvenes y contribuir a la preservación de tradiciones culturales que podrían perderse.
La historia del CECAM es también un ejemplo de cómo la educación artística puede ser una fuerza para la inclusión y el desarrollo. En un contexto donde persisten barreras educativas y sociales para las mujeres y las personas indígenas, iniciativas como esta demuestran que la cultura puede ser una vía poderosa para la transformación personal y colectiva.
En un mundo donde la educación y la diversidad cultural son esenciales para el desarrollo sostenible, este caso muestra que la música no es solo una disciplina artística. Es un puente entre generaciones, una forma de fortalecer la identidad y una herramienta para construir futuros más inclusivos y justos para las juventudes indígenas de México.
Fuente: Cuando la música educa: un legado para las juventudes indígenas de México | Noticias ONU