La esperanza se apaga en Venezuela al cerrarse la ventana de 72 horas tras el terremoto
Tres días después del doble terremoto que devastó Venezuela el miércoles 24 de junio, la llamada "ventana dorada" de 72 horas —el período en que históricamente es más probable hallar personas con vida bajo los escombros— está por cerrarse. Pasado ese lapso, las probabilidades de supervivencia sin una fuente de agua disminuyen rápidamente, aunque algunos rescates aún pueden producirse durante los primeros cinco o seis días. En La Guaira, la zona más afectada, los equipos trabajan sin descanso entre las ruinas de hoteles y edificios derrumbados.
El esfuerzo internacional es masivo: más de 1,600 rescatistas de distintos países llegaron a territorio venezolano en 17 vuelos, y se esperaban 25 vuelos adicionales en las siguientes horas. Equipos de Chile, México, Colombia, El Salvador, España y Estados Unidos, junto a perros adiestrados y maquinaria pesada, se sumaron a las brigadas locales y a cientos de voluntarios que retiran escombros a mano para abrir paso a los especialistas.
Detrás de las cifras hay un drama humano desgarrador. Mileidy Dunque, de 43 años, perdió contacto con su familia el miércoles por la tarde, minutos antes de los sismos. "Aquí vivía mi mamá, María, de 82 años. Mi hermano, Iván. Mi hija Alondra, de 20 años, y su novio", relató junto a un edificio colapsado. "La última vez que hablé con ellos fue a las 5:45 de la tarde. Después, no sabemos nada". Como ella, miles de familias aguardan angustiadas cualquier noticia de sus seres queridos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó las pérdidas económicas en unos 6,700 millones de dólares, alrededor del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Los sismos, de magnitudes 7,5 y 7,2, fueron sentidos por unos 8,6 millones de personas, de las cuales 2,1 millones quedaron expuestas a movimientos fuertes. Los expertos recuerdan que la supervivencia puede prolongarse en condiciones excepcionales: tras el terremoto de Turquía y Siria de 2023, hubo rescates con vida hasta diez días después.