Una de cada diez personas vive a menos de cinco metros de la pleamar
El nivel del mar está aumentando más rápido que en cualquier otro momento registrado, y sus efectos van mucho más allá de las costas: amenazan el agua potable, los alimentos, la salud, las economías y hasta la continuidad de territorios enteros. La ONU recuerda que unos 770 millones de personas —una de cada diez en el mundo— viven a menos de cinco metros por encima de la línea de pleamar.
Entre 2014 y 2023, el nivel medio del mar subió 4,7 milímetros al año; en 2024 alcanzó un récord de 5,9 milímetros. Las causas son el derretimiento de glaciares y capas de hielo y la expansión térmica del agua al calentarse: los océanos absorben cerca del 91% del exceso de calor del planeta. Incluso en el escenario más optimista, el mar podría subir 0,55 metros para 2100, y superar el metro en el peor de los casos.
Los impactos ya se sienten: pozos y tierras agrícolas se salinizan, las inundaciones dañan hospitales y escuelas, y la pesca y el turismo se resienten. Algunas proyecciones apuntan a que hasta 1200 millones de personas podrían verse desplazadas para 2050. Los daños a infraestructuras costeras ya superan los 1,8 billones de dólares, y los puertos, por los que pasa más del 80% del comercio mundial, están cada vez más expuestos.
Los más golpeados suelen ser quienes menos han contribuido a las emisiones: pequeños Estados insulares del Pacífico, ciudades en deltas de baja altitud como Dhaka o Kolkata y megaciudades costeras como Miami o Guangzhou. Parte del aumento ya es inevitable —el glaciar Thwaites, en la Antártida, es un posible punto de inflexión—, pero la magnitud final dependerá de cuánto se reduzcan las emisiones y de invertir en adaptación, hoy muy por debajo de lo necesario.