El deshielo convierte las inundaciones mortales en la "nueva normalidad"
El balance del alud e inundaciones que arrasaron la frontera entre Nepal y el Tíbet siguió disparándose a medida que se restablecían las comunicaciones. La Autoridad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal elevó la cifra a 903 muertos y 4247 desaparecidos, a los que se suman 16 muertos y 546 desaparecidos reportados en el Tíbet. El fuerte aumento de desaparecidos se debe, en buena parte, a que el retorno de la señal telefónica en distritos antes incomunicados permitió integrar miles de reportes.
Los rescatistas trabajaban con el lodo hasta los muslos y bajo la amenaza de nuevas crecidas, tratando de llegar a cientos de trabajadores que podrían haber quedado atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas. El origen del desastre fue un colapso glaciar: el miércoles, una ladera del Himalaya se desplomó con tal fuerza que los sismógrafos lo registraron como un evento de magnitud 5,2, confundiéndolo con un terremoto.
El lecho rocoso bajo un glaciar cedió y arrastró una enorme masa de hielo y roca hacia el fondo del valle; en una estación de monitoreo, el nivel del agua subió hasta nueve metros en apenas media hora. Para el investigador climático nepalí Dipesh Chapagain, de la Universidad de la ONU, la catástrofe confirma que la estructura helada del Himalaya está cambiando: un estudio reciente halló que las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares se han vuelto unas cinco veces más frecuentes desde 1950.
El peligro se agrava por la geografía humana: carreteras, hoteles, puentes y centrales hidroeléctricas se concentran cada vez más en los valles por donde descienden el agua y los escombros. El corredor Bhote Koshi-Trishuli, arrasado esta vez, ya había sufrido el año pasado un desbordamiento glaciar con nueve muertos. Chapagain reclama vigilancia continua de glaciares y laderas, sistemas de alerta temprana y cooperación transfronteriza: "Para las comunidades del Himalaya, ese futuro llegó el miércoles".
Fuente: El rescate en el Himalaya avanza con dificultad tras deslaves con casi 800 muertos