Una avalancha glaciar desató la inundación repentina, según los expertos
El balance de las inundaciones repentinas que arrasaron la frontera entre Nepal y el Tíbet siguió aumentando en los días posteriores al desastre, hasta superar los 390 muertos entre ambos lados de la cordillera. Más de 1500 personas continuaban desaparecidas, entre ellas más de 800 turistas extranjeros, mientras los equipos de rescate trabajaban a contrarreloj en una zona de difícil acceso.
El desastre se produjo la mañana del 26 de agosto de 2026, cuando una serie de crecidas sin precedentes bajó por el río Trishuli y golpeó decenas de asentamientos de los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot. En apenas media hora, el nivel del río llegó a subir hasta nueve metros, arrasando viviendas, vehículos, puentes, carreteras y varias centrales hidroeléctricas.
Sobre el origen, los expertos y el Servicio Geológico de Estados Unidos apuntan a un colapso glaciar: el desprendimiento de hielo y roca en la cabecera del río, en territorio del Tíbet, habría liberado de golpe el agua de un lago glaciar, generando el flujo de escombros y la inundación catastrófica aguas abajo. Este tipo de "desbordamiento de lago glaciar" es cada vez más frecuente en el Himalaya.
Entre los desaparecidos figuraban numerosos peregrinos y turistas de varios países, muchos de ellos en ruta hacia el monte Kailash. El episodio evidencia la creciente vulnerabilidad de la región de alta montaña, donde el deshielo acelerado por el calentamiento global multiplica el riesgo de aludes e inundaciones repentinas capaces de arrasar comunidades enteras en cuestión de minutos.
Fuente: DW — Rescatistas buscan a desaparecidos entre Nepal y el Tíbet
Fuente: DW — Catástrofe en Nepal-China: la cifra de muertos asciende a 392