El Niño enciende un planeta ya en llamas
El fenómeno de El Niño se intensifica sin freno y alcanzará su punto máximo entre agosto y octubre de 2026, según la Organización Meteorológica Mundial. Las aguas del Pacífico registran temperaturas de casi tres grados por encima de lo normal, un récord para esta época, y se prevé que gran parte del planeta viva meses más calurosos de lo habitual. El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió la gravedad con una frase: “El Niño no está a la puerta, ya está dentro de la casa y subiendo la calefacción”. La ONU habla abiertamente de “territorio desconocido”.
Sus efectos ya se sienten en los dos extremos del clima. En el este de África, de Somalia a Tanzania, llegan lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos; en el sur del continente, de Zambia a Mozambique, la sequía seca los cultivos y las fuentes de agua. En paralelo, Europa arde: las olas de calor y los megaincendios han calcinado casi seis millones de hectáreas en España, Francia, Grecia y Norteamérica. Detrás de las cifras hay familias reales, como la de una madre en Malaui cuyo bebé fue hospitalizado por desnutrición tras perderse la cosecha.
El cambio climático actúa como multiplicador de amenazas sobre un mundo ya frágil. El Programa Mundial de Alimentos advierte que hasta 45 millones de personas podrían caer en inseguridad alimentaria aguda, con las cadenas de suministro golpeadas por la sequía y por los conflictos en Oriente Medio. A ello se suma un riesgo silencioso: el humo de los incendios, cargado de partículas finas, viaja continentes y daña los pulmones incluso a cientos de kilómetros del fuego. El calor golpea con más dureza a quienes menos pueden protegerse, como los trabajadores al aire libre y las obreras textiles.
La buena noticia es que El Niño puede predecirse con meses de antelación, y eso da margen para actuar. Entre 2023 y 2025, los fondos de acción anticipada llegaron a millones de personas en África antes de que estallara el desastre, y la FAO y el PMA buscan proteger a 8,8 millones en 22 países de alto riesgo. La ONU insiste en sistemas de alerta temprana, planes municipales frente al calor y el abandono de los combustibles fósiles, raíz del problema. Como zanjó Guterres: “La elección es clara: podemos esperar al desastre o podemos invertir en resiliencia”.
Fuente: Noticias ONU — El Niño en África