El calentamiento global ralentiza el crecimiento de los bosques y reduce su captura de carbono
Un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters revela, por primera vez, que pese a la mayor disponibilidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, el cambio climático y el aumento de las temperaturas están ralentizando el crecimiento de los bosques. El hallazgo desafía la idea extendida de que más CO2 se traduce automáticamente en árboles que crecen más y capturan más carbono, un supuesto en el que se apoyan numerosas estrategias de reforestación.
Los bosques y los suelos desempeñan un papel fundamental en la absorción de las emisiones de CO2, pero los modelos y pronósticos climáticos actuales no incorporan este descubrimiento ecológico. La investigación analizó por primera vez el impacto de este fenómeno en los modelos climáticos y concluyó que uno de los modelos terrestres más utilizados para evaluar los efectos del cambio climático podría estar sobreestimando la capacidad real de los bosques para almacenar carbono en el futuro.
El estudio surge de la colaboración entre ecólogos y especialistas en modelado climático, dos comunidades científicas que, según los autores, no siempre dialogan entre sí. "Puede haber una desconexión entre ecólogos y modeladores. Es importante reunirlos y llevar esta nueva idea del mundo de la ecología a la comunidad de modelado terrestre, porque creo que es algo que debemos considerar", explicó el investigador David Clark, quien lideró el análisis tras conocer los hallazgos del ecólogo Shan Kothari, de la Universidad de Alberta.
La relevancia del hallazgo es directa: si los bosques retienen menos carbono del que predicen los modelos, las proyecciones sobre el ritmo del calentamiento global podrían quedarse cortas. Por ello, Clark trabaja ahora en desarrollar un código que tenga en cuenta el crecimiento más lento de los árboles y que los científicos puedan incorporar directamente a sus modelos. El estudio refuerza una idea cada vez más respaldada por la ciencia: los bosques, por sí solos, no bastan para frenar el cambio climático, y reducir las emisiones sigue siendo la medida indispensable.