Escasez de agua y salmuera: innovación tecnológica frente a límites institucionales en América Latina
El artículo de Nelly Ramírez Moncada, publicado el 17 de febrero de 2026, relata cómo una universidad en la Patagonia argentina tuvo que cerrar por falta total de agua. La causa no fue solo el clima, sino décadas de extracción petrolera que agotaron y contaminaron los acuíferos. La escasez se volvió un problema estructural, no temporal.
Una planta de ósmosis inversa en Caleta Olivia intentó solucionar la falta de agua, pero fracasó por su alto consumo de energía y constantes fallas técnicas. A partir de ese fracaso surgió una idea diferente: aprovechar la salmuera —el residuo salino que queda tras desalinizar agua— en lugar de desecharla.
La empresa GUIAA, especializada en el tratamiento de efluentes salinos bajo esquemas de economía circular. propuso una solución con su sistema STADERS (Sistema Termodinámico Aplicado a la Desalinización y Recuperación de Sales), una tecnología que recupera agua y concentra minerales útiles mediante un proceso que imita el ciclo natural del agua. El sistema no utiliza químicos adicionales y funciona bajo un modelo de cero descarga, lo que permite transformar residuos en productos con valor comercial y reducir el impacto ambiental.
El mayor obstáculo no ha sido la tecnología, sino las reglas e instituciones que no están diseñadas para innovar. En países como México, donde la minería y la desalinización generan grandes volúmenes de salmuera, aún se desaprovechan minerales valiosos. La experiencia de la Patagonia demuestra que el problema del agua requiere cambios regulatorios y culturales, no solo soluciones técnicas.
Fuente: Desde la Patagonia