Películas, cintas y discos de más de un siglo se deterioran sin remedio

En un sótano bajo el Lincoln Center, un equipo de la Biblioteca Pública de Nueva York trabaja contrarreloj para salvar más de un siglo de sonidos e imágenes en movimiento guardados en películas, cintas, discos y cilindros. “Les digo a mis hijos que trabajo en una máquina del tiempo”, cuenta el ingeniero de preservación audiovisual Rhony Dostaly. Entre lo rescatado hay filmaciones familiares de Harry Belafonte, imágenes de Malcolm X en La Meca y un disco de 1949 de la Radio de las Naciones Unidas.

El tiempo juega en contra. Las películas de acetato sufren el llamado “síndrome del vinagre”, un deterioro químico que las vuelve quebradizas y las deforma. “Una vez que comienza el proceso, no hay manera de detenerlo; se puede ralentizar con almacenamiento en frío, pero nunca revertir”, explica la coordinadora Casey McNamara. Las cintas llegan pegadas o arrugadas y deben repararse a mano, en un trabajo que la ingeniera Victoria Fajardo compara con “una operación quirúrgica”.

El otro gran problema es que desaparecen las máquinas y quienes saben repararlas. “Cada vez hay menos máquinas, y los hombres mayores que las reparan son todavía más escasos”, advierte Francis Dougherty, quien construyó el laboratorio de video. “Esto debería haberse abordado hace 20 años”. Para leer discos y cilindros de cera sin tocarlos, el laboratorio usa equipos artesanales con microscopios y láseres capaces de alinear grabaciones deformadas con precisión de micras.

Una vez digitalizados, la mayoría de los materiales quedarán disponibles para cualquier persona con carné de la biblioteca. El trabajo cobra especial sentido ante el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, el 27 de octubre. Para Semiversal, esta carrera contra el deterioro recuerda que la memoria de la humanidad también es frágil: lo que no se preserva hoy puede desaparecer para siempre, y con ello una parte de lo que fuimos.

Fuente: El laboratorio que rescata sonidos e imágenes