El avance español busca salvar a los bebés prematuros extremos y reducir sus secuelas

Un equipo de investigadores españoles logró mantener con vida durante 21 días a un feto de oveja extremadamente prematuro dentro de un prototipo de placenta artificial, un avance que abre la puerta a salvar en el futuro a los bebés humanos más frágiles. El hito, presentado este viernes 3 de julio, corresponde al proyecto fetaLife de BCNatal, y supera ampliamente la marca anterior del propio equipo, que era de 12 días, alcanzada en 2023.

La placenta artificial, también llamada "incubadora líquida", es un sistema que recrea las condiciones del útero materno. El prototipo permite que el feto prematuro continúe su desarrollo sumergido en un entorno líquido y conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su propio cordón umbilical, que lo nutre y oxigena. "Se trata de engañar a la naturaleza" para simular que el bebé sigue creciendo en el vientre de su madre, explicó Eduard Gratacós, director de BCNatal y líder del proyecto.

La prueba más sólida del avance es Gaia, una oveja que pasó por la incubadora líquida y ha sobrevivido más de un año con un neurodesarrollo "normal". El objetivo no es solo la supervivencia, sino reducir las graves secuelas neurológicas, pulmonares, intestinales, visuales y cardiovasculares que sufren los prematuros extremos, aquellos que nacen con seis meses de gestación o menos y suelen pesar menos de un kilo. Según Gratacós, cada día adicional de desarrollo equivale a un 2% menos de mortalidad y un 2% menos de secuelas.

El proyecto, impulsado por la Fundación "la Caixa" con 7,65 millones de euros y desarrollado durante cinco años en centros de Barcelona, prevé iniciar estudios en humanos en unos dos años. Los responsables señalan que entre 10 y 14 días de supervivencia en el modelo animal bastarían para que las autoridades científicas autoricen la fase clínica. La prematuridad extrema afecta cada año a unas 25.000 familias solo en Europa. Además del equipo español, apenas cuatro grupos en el mundo —en Filadelfia, Michigan, Toronto y un consorcio Australia-Japón— trabajan en modelos similares.

Fuente: Placenta artificial prematuros extremos El País