China apuesta por el agua de mar para enfrentar la escasez hídrica en zonas urbanas e industriales
China ha intensificado en los últimos años el uso del agua de mar como fuente alternativa para enfrentar la creciente escasez de agua dulce, especialmente en regiones costeras con alta densidad poblacional e industrial. Esta estrategia forma parte de una política nacional más amplia orientada a garantizar la seguridad hídrica del país frente al cambio climático, el crecimiento urbano y la presión sobre los acuíferos naturales.
Uno de los avances más relevantes ha sido la puesta en marcha de proyectos de desalinización que aprovechan aguas residuales térmicas provenientes de centrales eléctricas. En la provincia de Shandong, por ejemplo, China inauguró una planta que utiliza el calor residual del drenaje industrial para transformar agua de mar en agua dulce, reduciendo tanto el consumo energético como el impacto ambiental del proceso. Este tipo de innovación permite reutilizar recursos que antes se consideraban desechos.
De acuerdo con informes oficiales y medios internacionales, el gobierno chino ha integrado la desalinización de agua de mar dentro de su Plan Quinquenal 2021–2025, un documento estratégico que define las prioridades económicas y sociales del país. En este plan, el uso de agua de mar se contempla no solo para el abastecimiento urbano, sino también para procesos industriales, con el objetivo de disminuir la dependencia del agua dulce continental.
Las zonas industriales costeras han sido uno de los principales focos de esta política. En ciudades como Tianjin y regiones del este del país, el agua desalada se emplea para procesos productivos, limpieza industrial y sistemas de enfriamiento, lo que permite reservar el agua dulce para el consumo humano. Esta redistribución del uso del recurso hídrico busca un equilibrio entre desarrollo económico y sostenibilidad ambiental.
Otro proyecto destacado es una planta experimental en Shandong que, además de producir agua potable a partir de agua de mar, genera hidrógeno verde como subproducto. Esta iniciativa refleja un enfoque integral, donde la gestión del agua se vincula con la transición energética y la reducción de emisiones contaminantes. El agua obtenida cumple estándares de potabilidad y, según los informes, puede llegar a ser más económica que el agua convencional en ciertas zonas.
Estas acciones se alinean con recomendaciones de organismos internacionales como la ONU (Organización de las Naciones Unidas), que ha advertido sobre el aumento del estrés hídrico global y la necesidad de diversificar las fuentes de agua. Aunque la desalinización no está exenta de desafíos ambientales, como el manejo de salmueras, China la considera una herramienta clave para garantizar el acceso al agua en el largo plazo.
En conjunto, las experiencias recientes muestran que China no utiliza el agua de mar únicamente como un recurso experimental, sino como parte estructural de su política hídrica, especialmente en drenajes industriales, sistemas de enfriamiento y producción de agua potable. Este enfoque podría convertirse en un referente para otros países con extensas costas y problemas de escasez de agua dulce.
Fuente: https://www.globaltimes.cn/page/202504/1333065.shtml