La película sobre los agricultores del sur de Ciudad de México impulsó un movimiento comunitario que defiende una tradición milenaria amenazada por la urbanización

Un documental de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) sobre la agricultura ancestral de Xochimilco, en el sur de Ciudad de México, ha dado lugar a un inesperado movimiento comunitario en defensa de las chinampas. Titulado “Chinamperos: preservando prácticas agrícolas ancestrales en la Ciudad de México” y dirigido por Rodrigo Jardón Galeana, el filme nació de una investigación del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la UNU y buscó “sacar las conclusiones de un informe científico del papel” para mostrar qué significan en la vida de las personas.

Las chinampas son fértiles parcelas construidas sobre humedales que, mediante técnicas indígenas transmitidas de generación en generación, han alimentado a la capital mexicana durante siglos. En ellas confluyen, como resumió Allegra Baiocchi, Coordinadora Residente de la ONU en México, la conservación de la biodiversidad, la gestión sostenible del agua, la adaptación al cambio climático, la seguridad alimentaria y la preservación del conocimiento ancestral. “Xochimilco es un territorio vivo”, afirmó. Hoy, sin embargo, ese patrimonio está amenazado por la urbanización, la degradación ambiental y la desconexión de las nuevas generaciones con la tierra.

El impacto del documental trascendió la pantalla. Tres antiguos compañeros de escuela —Mariana Páez, Karen Ramírez y Abel Bastida— se reconectaron tras verlo y fundaron el Seminario Permanente de Estudios sobre Xochimilco (SEPEX), que combina distintas áreas de conocimiento para abrir espacios de diálogo sobre el territorio y su cultura. El grupo organiza proyecciones y conversaciones entre vecinos, investigadores y funcionarios. La película, que recorrió festivales en España, Grecia, Turquía y la República Checa y la cumbre climática COP30 en Brasil, regresó a México en septiembre de 2026.

Para sus impulsores, el filme es “una ventana” para imaginar futuros posibles antes de decidir los pasos concretos. Bastida recordó que Xochimilco “no es simplemente un paisaje que preservar”, sino “un lugar donde vive gente”. La investigación original concluía en la necesidad de abandonar la mirada de corto plazo e incorporar el bienestar de las generaciones futuras a las decisiones del presente, una lección que las prácticas chinamperas encarnan desde hace siglos y que hoy busca nuevos guardianes.

Fuente: Un documental revive las chinampas ancestrales de Xochimilco