De tigres a tortugas: redes criminales cada vez más digitales
El tráfico de especies ya no depende solo de cazadores furtivos y vendedores clandestinos. Las redes criminales emplean rutas internacionales, movimientos financieros, teléfonos móviles y plataformas digitales, lo que obliga a las autoridades a combinar los controles fronterizos con inteligencia, investigaciones financieras y nuevas herramientas forenses. Según el informe anual del Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre, las operaciones de 2025 permitieron identificar a más de un millar de sospechosos y realizar miles de incautaciones en varios continentes.
El mayor despliegue fue la Operación Thunder 2025, coordinada por INTERPOL y la Organización Mundial de Aduanas. Autoridades de 134 países efectuaron 4640 incautaciones, entre ellas cerca de 30.000 animales vivos y decenas de miles de especímenes protegidos de fauna y flora. Detrás de muchos decomisos aparecen estructuras que cruzan fronteras: en México, la detención de un hombre con 299 reptiles protegidos en el aeropuerto de la capital destapó vínculos con redes en Ecuador, Alemania, Nueva Zelanda, Sudáfrica y España; en India cayó un fugitivo buscado ocho años por traficar partes de tigre y escamas de pangolín.
La tecnología se ha vuelto clave para seguir el rastro de los traficantes. El Consorcio capacitó a investigadores para rastrear flujos financieros ligados a lavado de dinero, fraude, corrupción y criptomonedas, y para extraer información de los teléfonos usados en los delitos. También impulsa el uso del ADN de fauna silvestre como prueba e inteligencia criminal, con laboratorios coordinados y un equipo de respuesta rápida. Un caso ejemplar: 116 tortugas capturadas en Tanzania e interceptadas en Tailandia en 2022 derivaron en una investigación que terminó con 14 detenidos y la repatriación de más de un centenar de ejemplares.
Las operaciones muestran que el comercio ilegal va mucho más allá de las especies emblemáticas: se incautaron 5,8 toneladas de carne de animales silvestres, más de 245 toneladas de especies marinas protegidas —incluidas 4000 aletas de tiburón— y miles de artrópodos, plantas y madera ilegal. El cuerno de rinoceronte sigue siendo una de las mercancías más traficadas. La secretaria general de CITES, Ivonne Higuero, destacó el impacto de la cooperación internacional, pero advirtió que las redes cambian de tácticas y explotan las brechas entre legislaciones, mientras el Consorcio prepara su plan de acción 2027-2030.
Fuente: Noticias ONU — Tráfico de especies