Escasez de agua: cómo proteger las aguas subterráneas

Las aguas subterráneas, almacenadas en los acuíferos, constituyen la mayor reserva de agua dulce disponible del planeta y son la principal fuente de abastecimiento para millones de personas y para buena parte de la agricultura de regadío. Sin embargo, la combinación del aumento de la demanda, las sequías cada vez más frecuentes y la crisis climática está acelerando su agotamiento y ha convertido su protección en un desafío urgente para la seguridad hídrica mundial.

La sobreexplotación se produce cuando la extracción de agua supera la capacidad de recarga natural del acuífero, lo que provoca que las reservas desciendan de forma sostenida. Este desequilibrio seca pozos, puede hundir el terreno —un fenómeno conocido como subsidencia— y, en las zonas costeras, favorece la entrada de agua salada, que deteriora la calidad del recurso y lo vuelve inservible para el consumo o el riego.

El agotamiento de los acuíferos aumenta la vulnerabilidad del suministro de agua potable, sobre todo durante los ciclos de sequía, y pone en riesgo el acceso y la asequibilidad del agua para las poblaciones más pobres y marginadas. Expertos de las Naciones Unidas han advertido que el mundo debe poner fin a la sobreexplotación de las aguas subterráneas antes de alcanzar un punto de no retorno, ya que su recuperación puede tardar décadas o incluso siglos.

Entre las medidas para proteger este recurso figuran restringir las extracciones y las actividades contaminantes en las zonas más vulnerables, reforzar la vigilancia y los marcos regulatorios, y aplicar prácticas de gestión sostenible, como la recarga gestionada de acuíferos. Proteger las aguas subterráneas, subrayan los especialistas, resulta esencial para garantizar el abastecimiento y la producción de alimentos en un mundo cada vez más seco.

Fuente: DW — Escasez de agua: cómo proteger las aguas subterráneas

Fuente: IGRAC (ONU) — Protección de las aguas subterráneas