Un sistema de la ONU ya evitó emisiones equivalentes a casi 24 millones de autos
La inteligencia artificial está ayudando a convertir enormes volúmenes de datos satelitales en medidas concretas para reducir las emisiones de metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). La tecnología ya ha impulsado más de 40 acciones de mitigación en distintos países, con un beneficio climático comparable a retirar de circulación las emisiones anuales de casi 24 millones de automóviles de gasolina.
El Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) emplea inteligencia artificial a través del Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS) para detectar grandes fugas y notificar rápidamente a gobiernos y empresas. Cada año, más de 30 satélites generan un volumen de datos imposible de procesar de forma manual; la IA permite a los analistas manejar entre 12 y 15 veces más información sin perder rigor, e identificó entre el 80 % y el 85 % de las emisiones luego confirmadas. Desde 2023, MARS ha analizado más de 1,3 millones de observaciones y ayudado a reducir unos 1,2 millones de toneladas de metano.
Aunque la inteligencia artificial agiliza el análisis, las decisiones finales siguen dependiendo de expertos: cada alerta es revisada y verificada de forma independiente por especialistas del IMEO antes de enviarse, para garantizar que se base en criterios científicos. Además, el PNUMA pone a disposición del público los principales conjuntos de datos y parte del código desarrollado, con el objetivo de que investigadores, gobiernos y otras organizaciones puedan ampliar el uso de estas herramientas.
Reducir el metano es clave porque tiene un poder de calentamiento unas 80 veces superior al del dióxido de carbono en un periodo de 20 años, aunque permanece en la atmósfera alrededor de una década, por lo que recortarlo ralentiza rápidamente el calentamiento y mejora la calidad del aire y el rendimiento de los cultivos. El sistema, centrado hoy en el sector del petróleo y el gas, ya se amplía a las minas de carbón y los residuos. “El metano es solo el principio”, afirmó Martin Krause, director de la División de Cambio Climático del PNUMA.