Italia plantó millones de abetos en los Alpes y 90 años después perdió la mitad de su biodiversidad

Un estudio publicado en la revista Ecosystems reveló que las plantaciones de abetos creadas en los Alpes italianos durante la década de 1930 redujeron drásticamente la biodiversidad de la región. Casi un siglo después, los investigadores descubrieron que la diversidad vegetal en estos cultivos es un 50,3% menor que en los bosques autóctonos y hasta un 74,5% inferior a la de las praderas de montaña, una pérdida que se ha mantenido durante casi 100 años.

Durante el régimen fascista de Benito Mussolini, Italia impulsó campañas de reforestación en el norte del país para reducir la erosión del suelo y asegurar el suministro de madera. La especie elegida fue el abeto rojo o pícea de Noruega (Picea abies), un árbol de crecimiento rápido y tronco recto que se plantó formando masas densas y uniformes. Lo que parecía una historia de recuperación ambiental resultó ser una sustitución de biodiversidad por productividad maderera.

Las cifras son contundentes: el número medio de especies por parcela era de apenas siete en las plantaciones de abetos, frente a 18,5 en los bosques caducifolios y 37 en los pastizales. El abeto rojo permanece verde todo el año y forma una cubierta densa que reduce la luz que llega al suelo, alterando la química del terreno y el hábitat, lo que limitó la recuperación de otras especies con el paso del tiempo.

El hallazgo es relevante porque cuando una sola especie predomina en un área, se reduce su resistencia frente a enfermedades, plagas y fenómenos meteorológicos extremos. El caso de los Alpes —que albergan unas 4,500 especies vegetales, más de un tercio de la flora europea— sirve de advertencia para los grandes planes de reforestación actuales: aumentar la superficie forestal no siempre significa restaurar un ecosistema sano, y la diversidad es la primera regla de la conservación.

Fuente: Abetos Alpes biodiversidad Xataka