Oslo y París lideran el modelo urbano sostenible con calles libres de vehículos
Un número creciente de ciudades alrededor del mundo está reduciendo el uso del automóvil privado para apostar por modelos urbanos más sostenibles, accesibles y habitables. Lo que inicialmente generó protestas y resistencia ciudadana se ha convertido en una tendencia consolidada: al menos 340 ciudades europeas han implementado restricciones al tráfico vehicular, priorizando zonas peatonales, transporte público y movilidad activa como parte de una transformación urbana global.
Los resultados en ciudades pioneras son significativos. En Oslo, la sustitución de estacionamientos por áreas peatonales y carriles para bicicletas redujo el uso de automóviles en un 19%, posicionándola como una de las ciudades más sostenibles del mundo según ARCADIS y ONU-Hábitat. En París, el uso del automóvil cayó al 4% en el centro urbano durante 2025, mientras que los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) disminuyeron un 40% en una década gracias a políticas de movilidad sostenible.
Diversos estudios también indican que la peatonalización fortalece las economías locales. Investigaciones de la Universidad de Tokio y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) concluyen que una mayor presencia de peatones incrementa las ventas en comercios y restaurantes. Además, la reducción del tráfico mejora la salud mental, disminuye la contaminación acústica y fortalece la convivencia comunitaria.
Sin embargo, especialistas advierten que estas medidas deben aplicarse junto con sistemas eficientes de transporte público e infraestructura accesible. Experiencias como la de Bruselas demostraron que restringir vehículos sin alternativas adecuadas puede trasladar el problema a otras zonas. Expertos coinciden en que el éxito de estas políticas depende de una planificación integral que combine sostenibilidad, movilidad y equidad social.
Fuente: Ciudades sin autos